El Gobierno nacional volvió a subrayar que la estrategia internacional combina una definición política clara con una postura pragmática en materia económica. Desde la Casa Rosada explicaron que el alineamiento con Estados Unidos responde a una visión de largo plazo sobre el rol de la Argentina en el escenario global, especialmente en términos institucionales y de inserción internacional.

No obstante, el propio presidente aclaró que esa orientación no implica cortar relaciones comerciales con China, país que ocupa un lugar central en las exportaciones argentinas, especialmente en sectores como el agro y la industria primaria. La postura oficial apunta a separar los planos: afinidad política e ideológica por un lado, y vínculos económicos por otro.

En el Ejecutivo consideran que esta estrategia permite evitar conflictos innecesarios, preservar mercados clave y, al mismo tiempo, reforzar la identidad internacional del país. El mensaje busca transmitir previsibilidad tanto a los socios internacionales como a los actores económicos locales, en un escenario global cada vez más polarizado.