La decisión del Gobierno de Estados Unidos de frenar la emisión de visas de inmigrante para ciudadanos de 75 países generó una fuerte repercusión en Sudamérica, especialmente tras confirmarse que la medida incluye a Brasil y Uruguay.

La suspensión afecta a personas que ya se encontraban en proceso de solicitud o que planeaban iniciar trámites en los próximos meses. Si bien no alcanza a las visas de turismo ni a otros permisos temporales, el impacto es significativo para quienes buscan residir de manera permanente en el país norteamericano.

Especialistas en migración señalaron que la medida podría generar demoras prolongadas y un cuello de botella administrativo cuando se normalice el sistema, aumentando la incertidumbre entre los solicitantes.