El acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, presentado como uno de los tratados comerciales más ambiciosos de las últimas décadas, volvió a quedar en pausa luego de que el Parlamento Europeo decidiera someterlo a revisión judicial. El paso al Tribunal de Justicia de la UE abre un proceso que podría extenderse durante uno o incluso dos años.
Los cuestionamientos al acuerdo combinan preocupaciones ambientales, productivas y políticas. Legisladores europeos sostienen que el tratado podría incentivar prácticas contrarias a los compromisos climáticos de la UE y perjudicar a sectores sensibles de su economía. En ese marco, el freno es presentado como una instancia necesaria de revisión.
Desde el Mercosur, en cambio, la decisión es observada con inquietud. Los gobiernos del bloque sudamericano consideran que la postergación dilata beneficios comerciales esperados y suma incertidumbre a una negociación que lleva más de 25 años. Mientras tanto, el futuro del acuerdo permanece abierto, condicionado por un fallo judicial que será determinante para su destino.






