El cierre de plantas satélites marca un punto de inflexión en la relación entre el gigante siderúrgico y los proyectos energéticos nacionales.

La situación en General Savio es vista por analistas industriales como el síntoma de una crisis más profunda en el sector siderúrgico vinculado a la energía. La incapacidad de Techint para retener ciertos contratos de provisión en Vaca Muerta ha dejado al descubierto la vulnerabilidad de su esquema de tercerización.

El modelo de negocios que funcionó con éxito durante el auge de los gasoductos parece estar agotándose ante la falta de nuevos proyectos de escala. Esto obliga a las empresas del rubro a achicar sus estructuras, comenzando por aquellas unidades que no forman parte del núcleo duro de fabricación de acero.

Este repliegue industrial en el conurbano bonaerense podría tener un efecto dominó en otros proveedores de insumos menores, afectando a pymes locales que prestaban servicios de mantenimiento y transporte a la planta ahora cerrada.