La Fuerza Aérea de Israel llevó adelante una ofensiva masiva contra una instalación subterránea considerada clave para el liderazgo iraní. El ataque fue realizado con cerca de 50 aviones de combate que bombardearon un búnker ubicado en pleno centro de Teherán.

De acuerdo con reportes militares, la instalación funcionaba como refugio y centro de comando para la cúpula del régimen. Desde ese lugar se coordinaban operaciones estratégicas y decisiones vinculadas a la defensa del país.

El bombardeo provocó fuertes explosiones que se sintieron en distintos barrios de la capital iraní. Equipos de emergencia y fuerzas de seguridad se desplegaron rápidamente en la zona afectada.

La operación se enmarca en una serie de ataques contra infraestructura militar iraní que elevan el nivel de tensión en Medio Oriente.