En la década de 1980, Mar del Plata fue escenario de un ambicioso proyecto turístico: Waterland, un parque acuático que prometía convertirse en el “Disney argentino”. Inaugurado en 1982, ofrecía grandes piscinas, toboganes, espectáculos y espacios recreativos que buscaban atraer a miles de turistas cada verano.

Durante sus primeros años, el complejo se volvió una atracción muy popular. Contaba con pileta de olas, áreas deportivas, restaurantes y hasta espacios de entretenimiento nocturno que convocaban a artistas y visitantes de todo el país.

Sin embargo, el parque había sido construido sobre un antiguo basural. Con el tiempo, los gases generados por los residuos enterrados provocaron movimientos en el suelo y daños en varias estructuras.

Las dificultades técnicas y económicas terminaron provocando su cierre en 1988. Hoy el predio permanece abandonado y sus instalaciones deterioradas recuerdan el fracaso de un proyecto que alguna vez soñó con revolucionar el turismo.