Israel aseguró haber eliminado a dos dirigentes iraníes de alto perfil: Ali Larijani, influyente figura política, y Qasem Soleimani, histórico líder militar. El anuncio se produjo tras un ataque dirigido que, según indicaron, tuvo como objetivo estructuras clave del poder iraní.
El hecho fue presentado como un avance significativo en la estrategia israelí para frenar la influencia de Irán en la región. Las autoridades destacaron la precisión del operativo y su impacto en la cadena de mando iraní.
Desde Irán, en tanto, no hubo confirmación oficial inmediata, aunque trascendieron versiones de daños en instalaciones estratégicas. La información continúa siendo evaluada en medio de versiones cruzadas.
La situación incrementa la tensión regional y genera preocupación en la comunidad internacional, ante la posibilidad de una escalada mayor del conflicto.
Especialistas en política internacional advierten que la eliminación de figuras de este nivel podría provocar una respuesta contundente por parte de Irán o de aliados en la región.




