El consumo volvió a registrar una caída en julio y alcanzó ocho meses consecutivos de retroceso, en un nuevo indicador del deterioro de la demanda interna durante el gobierno de Javier Milei.

La contracción refleja las dificultades que atraviesan los hogares para sostener sus niveles de gasto. La pérdida de poder adquisitivo y el encarecimiento de bienes y servicios continúan condicionando las decisiones de consumo.

El retroceso sostenido también impacta sobre comercios y empresas que dependen del mercado interno. La falta de recuperación de la demanda se suma a otros indicadores que muestran las dificultades de la economía real.